La persona como eje fundamental de la construcción de equipos de alto desempeño.

La construcción de equipos no es tarea sencilla. Equivocadamente se piensa que las personas saben intuitivamente cómo trabajar en equipo y que los grupos se integran de forma natural. No hay nada más alejado de la realidad. El hombre no logra trabajar espontáneamente en equipo.

De ahí la importancia de trabajar en la construcción de equipos, que no debe ser vista como una moda. Debe verse como una manera útil para aprovechar el potencial de cada uno de los integrantes del equipo para llegar a una meta en común.

En algunos contextos, la construcción de equipos es más necesaria. “A lo largo de la historia hemos logrado comprobar que los guatemaltecos somos poco exitosos en los deportes colectivos, y en las organizaciones no es la excepción”, anota José Antonio García, de The Learning Group.

Además de enfocarse en cómo construir equipos, a lo largo de los años y alrededor del mundo, expertos se han dedicado a estudiar cómo integrar equipos de alto desempeño. Estos equipos son de interés porque ofrecen resultados de gran beneficio, como mayores niveles de productividad y compromiso y mejoras considerables en la eficiencia y rentabilidad del negocio. La integración de equipos de alto desempeño es una necesidad y un reto para las organizaciones modernas.

La persona como punto de partida

Para empezar a trabajar en la construcción de equipos de alto rendimiento, dice José Antonio García, hay que enfocarse en la persona. Para ello hace una analogía.

“En una ocasión un padre llegó a su casa después del trabajo y su hijo le pidió que jugaran juntos. El padre, cansado, le dijo que atendería luego su petición. El hombre buscó un sillón y se sentó a leer el periódico del día. El niño, no obstante, le insistió en que jugaran. El padre vio que en unas de las páginas del diario había un mapa, así que lo tomó y lo rompió en pedazos pequeños.

–Arma este rompecabezas del mapa mientras yo leo las noticias-, le dijo a su hijo, para entretenerlo.

No habían pasado ni 45 segundos cuando el rompecabezas estaba totalmente armado. El padre, más preocupado que curioso, le preguntó a su hijo cómo lo había logrado.

– Fácil, le di la vuelta a los pedazos de la hoja y vi que había el rostro de una persona. Así que me enfoqué en la persona y armé el rompecabezas. Cuando lo terminé, le di vuelta y ya estaba armado el mapa-”.

Se trata de enfocarse en la persona, sí, pero no para cambiarla y lograr que se alinee con una forma de pensamiento. “El hecho de incentivar la unidad no siempre significa buscar la uniformidad”, indica Byron López, de The Learning Group.

Se trata de encontrar una meta en común y fomentar que todos los integrantes del equipo trabajen para alcanzarla de acuerdo con sus capacidades. La clave es encontrar la esencia individual y las fortalezas de cada integrante del equipo para ponerlas a trabajar para el bien común empresarial.

“Cuando lo que inspira es más grande, lo primero que se debe hacer es descubrir y respetar el fin común de cada integrante”, dice Byron López.

La construcción de un equipo de alto desempeño no va a ser producto de un seminario o un taller, estos se construyen necesariamente por medio de un enfoque que está vinculado a procesos y sistemas en cada organización. Así como cada empresa es diferente, la metodología utilizada para construir equipos de alto desempeño debe variar de acuerdo a las necesidades y características de cada organización a partir de un diagnóstico inicial.

Susana Portillo / The Learning Group